Ya no creo en príncipes
Sueño que te intento besar y me vuelvo a quemar
Y es que ya no paro de mirarte no tengo temas sobre el que hablarte
Si tu tal vez.. o yo quizás
Sentirse extraño en el mundo de nadie, que me consumo como una colilla entre tus labios, desvanecerme como el humo de ese cigarro, soñar con los ojos abiertos con poderte acariciar, sentir los rayos de sol como se clavan en mi piel mientras esperamos sentados el atardecer.
Quiero ser tu sonrisa cada día, esa mirada compartida que seamos los dos.
Cuando te despiertas te das cuenta de todo, es como si te clavaran una puñalada en el pecho, de repente te encuentras débil pero no te importa, cada desprecio me va matando poco a poco,
Todo el dolor, a veces, es necesario, simplemente por lo que viene después, cuando menos lo esperas, aun que no lo merezcas. Es como una tormenta en pleno agosto sentir el calor del sol, y los relámpagos de las gotas heladas cayendo sobre tu piel, esa sensación cuando conoces a alguien que no te pertenece, ese dolor en el pecho que de repente apaga esa luz, esa ilusión, o simplemente como una brisa de aire fresco pasa por tu lado mientras le miras de reojo y cierras los ojos y ansias acariciar sus gestos, oler su pelo mientras te sujeta de la cintura y cuando esa brisa pasa y los abres y ni si quiera pensó en pensarte.
Ya no creo en los príncipes que de niña soñé.
Que Cuando quien habla es el silencio hay demasiadas posibles interpretaciones, no lo olvides.
Solo me queda acostarme Otra noche sin dormir con mono de tus labios, mientras Busco tu silueta en cada sombra de esta habitación
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